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Somos el Producto: Cómo las cookies, los asistentes de voz y las Big Tech monetizan nuestra vida con nuestro propio consentimiento

Mientras seguimos debatiendo si una economía de libre mercado es mejor que una centralizada, un ente, casi con fuerzas sidéreas, se convierte en la esencia incorpórea del nuevo poder económico, camuflándose todo el día frente a nuestros ojos, al tiempo que, y sin escrúpulos, las grandes compañías tecnológicas han repetido el mismo mantra: “Recopilamos datos para mejorar tu experiencia (y la de tus hij@s)”. Entretanto, en Chile, la obsoleta Ley 19.628 de 1999 no nos protege de la venta de datos ni de las redes sociales, ni hablar de tener un organismo regulador o una autoridad que fiscalice adecuadamente la bajas restricciones que las empresas tienen.
Pero la evidencia global (filtraciones, investigaciones, demandas y acuerdos millonarios) revelan al elefante en la habitación: la nueva economía digital funciona gracias a la extracción sistemática de nuestros datos, muchas veces sin transparencia y casi siempre con nuestro consentimiento forzado.
Este artículo conecta tres dimensiones de un mismo fenómeno:
• las cookies que rastrean lo que hacemos,
• los asistentes de voz que capturan lo que decimos,
• y un modelo económico global que convierte nuestra vida cotidiana en un activo comercial.

1- Cookies: el consentimiento como letra chica
Las cookies son presentadas así "una herramienta técnica inofensiva". Pero en la práctica, especialmente las cookies de terceros, son la columna vertebral de la industria del rastreo digital.

¿Por qué son problemáticas?
Porque permiten que empresas que nunca visitaste (redes publicitarias, brokers de datos, plataformas de análisis) sigan tu actividad en miles de sitios web.

El consentimiento forzado:
Cuando aparece el típico banner de “Aceptar cookies”, la mayoría de los usuarios:
• no lee nada.
• no entiende qué implica.
• y acepta para poder seguir navegando.
Estudios como el de SEAL Metrics muestran que el 65 % de las personas acepta sin informarse, lo que convierte ese “consentimiento” en una formalidad vacía.

¿Y cómo lucran con nosotros?
Las cookies permiten crear perfiles extremadamente detallados:
• hábitos de compra.
• intereses políticos.
• ubicación.
• horarios de actividad.
• nivel socioeconómico inferido.
• vulnerabilidades personales.
Estos perfiles se comercializan en tiempo real en subastas publicitarias automatizadas.
No venden “tu nombre”, pero sí venden “tu comportamiento”, que es incluso más valioso.

En otras palabras:
La economía global no funciona sin tus datos, y tú mismo autorizas su extracción cada vez que presionas “Aceptar”.

2- Asistentes de voz: cuando escucharte se automatiza
Si las cookies rastrean lo que haces, los asistentes inteligentes pueden captar lo que dices.
Y aquí es donde las controversias se vuelven globales.
La intervención humana en la revisión de audios, algo que las empresas no comunicaron claramente, ha generado investigaciones en múltiples países.

Bélgica:
• Filtración de más de 1.000 audios de Google Assistant.
• Contratistas podían identificar direcciones y conversaciones privadas.

Estados Unidos:
• Google ha aceptado pagar 68 millones de dólares para resolver una importante demanda colectiva que alega que su Asistente activado por voz grabó ilegalmente conversaciones privadas en dispositivos con Android.
• La FTC (Comisión General de Comercio) investigó a Amazon por retener grabaciones de menores.

Alemania:
• Investigaciones por intervención humana en Amazon y Google.
• Aplicación estricta del RGPD (Reglamento General de Protección de Datos).

India:
• Google admitió que empleados escuchaban fragmentos de conversaciones.
• Regulación débil.

Luxemburgo:
• Amazon recibió una multa récord de 746 millones de euros por infracciones al RGPD.

3- Apple, Google y Amazon: acuerdos millonarios que dicen más de lo que parece

Apple: pagó 95 millones por el caso Siri
Siri grababa conversaciones privadas incluso sin activación con contratistas que escuchaban audios con contenido íntimo, médico y personal.
Apple negó responsabilidad, pero pagó 95 millones de dólares para cerrar el caso.

Google: pagó 68 millones por grabaciones no autorizadas
El asistente grababa conversaciones sin consentimiento explícito.
Google también prefirió pagar antes que enfrentar un juicio público.

Amazon: pagó una multa de 25 millones dólares
Esto por a la presunta vulneración de la privacidad infantil mediante Alexa.
Las autoridades dijeron que la compañía habría almacenado ilegalmente transcripciones de voz de sus usuarios menores de edad.

4- Chile: un país expuesto en la economía de la vigilancia
Chile no ha tenido escándalos mediáticos de asistentes de voz, pero sí casos relevantes de uso indebido de datos.
Problemas estructurales:
• La Ley 19.628 es de 1999, anterior a la era de los smartphones.
• No existe una autoridad autónoma de protección de datos.
• La fiscalización es mínima.
• Las empresas pueden recopilar datos con mucha más libertad que en Europa.

Casos relevantes en Chile:
Aunque no hay filtraciones masivas de asistentes de voz, sí existen antecedentes importantes:
Caso Farmacias Ahumada (FASA) – 2012
- La empresa vendió datos de clientes a laboratorios.
- Fue sancionada por el SERNAC.
- Demostró que la venta de datos personales sí ocurre en Chile.

Caso retail y scoring financiero:
- Empresas de retail y financieras han sido cuestionadas por compartir datos de comportamiento de compra y deuda.
- Aunque no siempre se considera “venta”, sí existe intercambio comercial de perfiles.

Uso de datos biométricos:
- Varias empresas han implementado reconocimiento facial sin claridad sobre almacenamiento y tratamiento.
- La falta de regulación deja a los usuarios en desprotección.

Asistentes de voz en Chile:
No hay casos judiciales, pero...
- Google, Apple y Amazon operan en Chile.
- Sus políticas de privacidad son globales.
- Si en Bélgica, Alemania o EE. UU. se descubrió intervención humana, es razonable asumir que los mismos sistemas funcionan igual en Chile, solo que sin fiscalización local

5- La economía global lucra con nosotros… con nuestro propio consentimiento
El modelo económico digital depende de que aceptemos condiciones que no entendemos y las empresas (estatales y privadas), riéndose en nuestras caras, no necesitan ocultar nada: basta con que presiones “Aceptar”.

Un clic en un banner de cookies, un comando de voz, una búsqueda, una compra, ¡Y pum! Todo se convierte en un dato... y cada dato se convierte en dinero.
Las empresas no lucran “a pesar de nosotros”, luucran gracias a nosotros, con nuestro consentimiento formal pero no informado.

6- Chile en la economía de la vigilancia
Mientras Europa impone multas millonarias y Estados Unidos enfrenta demandas colectivas, Chile sigue operando con una ley de 1999 que no contempla:
- cookies,
- asistentes de voz,
- biometría,
- perfiles publicitarios,
- inteligencia artificial.
Esto nos deja posición extremadamente vulnerable.
Las mismas prácticas que generaron escándalos en Bélgica, Alemania o EE. UU. pueden estar ocurriendo aquí, pero sin mecanismos robustos para detectarlas o sancionarlas.
La economía de la vigilancia no distingue fronteras, las cookies rastrean lo que hacemos mientras que los asistentes de voz pueden captar lo que decimos.
Y cuando estas prácticas salen a la luz, las empresas prefieren pagar millones antes que enfrentar juicios públicos.
La pregunta para Chile no es si estas prácticas ocurren, sino cuándo tendremos una regulación capaz de proteger realmente a los ciudadanos.

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